Consejos para la siembra

Es importante aprender a diseñar la huerta, ya que unas buenas prácticas de asociación y rotación contribuyen a la salud del suelo y de la huerta.

Rotación

La rotación permite que los suelos se mantengan saludables.

Para realizarla es necesario tener en cuenta:

Tener siempre presente cuáles plantas se siembran en cada era, para realizar las rotaciones respectivas.

En la misma era no se debe sembrar más de dos veces una misma especie de planta, ya que cada especie requiere ciertos elementos y aporta otros al suelo. De esta manera no se agotarán los nutrientes.

Rotar cada 2 o 3 años las plantas del huerto que viven más de un año.

Las rotaciones deben seguir cierto orden y secuencia: primero se deben sembrar las plantas cuyo producto sea la raíz (zanahoria, rábano, papa), que son las que consumen más potasio. Segundo, las “plantas de hoja” (lechuga, perejil, cilantro), que necesitan más nitrógeno. Tercero, las plantas de flor (manzanilla, coliflor, caléndula), que necesitan más fósforo. Por último, plantas de fruto o semilla (fríjoles, calabazas, maíz).

Después de tener un ciclo completo de rotaciones en un lugar (cada planta tiene sus tiempos de duración), se recomienda dejar descansar el suelo sembrando abonos verdes y permitiendo la germinación de plantas silvestres para que se restablezcan los nutrientes y así poder comenzar un nuevo ciclo.

El color de las flores también es muy importante en el diseño de la huerta. Las flores amarillas y azules le dan energía a los insectos por medio del néctar y el polen. Las flores blancas atraen animales benéficos como las avispas, que son depredadoras de insectos nocivos para las plantas. 

Las plantas aromáticas necesitan mucho sol, y mientras más sol reciban,  más aroma tendrán. Algunas de estas plantas son􏰗: eneldo, estragón, borraja, hinojo, marrubio blanco, ajo, orégano, cilantro, albahaca, mejorana, romero, entre otras. Hay otras plantas que, a pesar de ser aromáticas como la manzanilla, la yerbabuena, el perejil y la ortiga, no soportan la plena exposición al sol. 􏰙Hay que aprender a identificarlas para poder sembrarlas en los lugares adecuados.


Asociación

La asociación busca a partir de la combinación de distintas plantas en un mismo cultivo, que estas se beneficien mutuamente y que los huertos conserven su equilibrio. 

Para lograr esto es necesario tener en cuenta:

Asociar plantas de raíz con plantas de hoja o fruto porque no absorben los mismos nutrientes.

Sembrar plantas aromáticas que expulsan las plagas con sus fuertes olores y atraen insectos que resultan benéficos.

Sembrar ortiga, que aporta hierro al suelo y fortalece los cultivos.

Combinar árboles, pasto, hortalizas y tubérculos ayuda al suelo a conservar su capa vegetal y aumenta la cantidad de nutrientes, manteniéndolo vivo y con diversidad de insectos, ranas y otros organismos.

Algunos casos particulares:

En los rosales, conviene sembrar ajos, que impiden el ataque de pulgones.

La caléndula expulsa ciertas sustancias por la raíz, que disminuyen el crecimiento de algunas malezas y atrae muchos insectos a sus flores, evitando que lleguen a otras plantas a las que pueden hacer daño.

La alelopatía es una práctica ancestral que busca que las plantas se beneficien mutuamente.  Para esto, las plantas se dividen en: acompañantes, repelentes y trampas.

Plantas acompañantes: son aquellas que al ser sembradas intercaladas en la huerta favorecen el crecimiento de algunas plantas e inhiben el crecimiento de otras.

Estragón: sus flores amarillas atraen insectos. Puede combinarse con cebolla, cicuta, col y ortiga.

Mirto: sirve como alimento para las aves.

Quiebrabarrigo, guayabo, cítricos: sirven como barreras naturales contra la erosión y el viento, y extraen nutrientes desde lo más profundo del suelo.

Rosa amarilla: atrae insectos benéficos.

Ajo: sembrado en la era, estimula el crecimiento de otras plantas y repele los insectos nocivos. Ayuda a controlar insectos como arañas rojas, polillas y pulgones. Beneficia el crecimiento de otras plantas como los espárragos, los tomates y el perejil. Sus flores blancas, ricas en néctar, atraen muchos insectos benéficos. En los cultivos de rosas, repelen los escarabajos.

Cebollas, cebollines y ajos: no se deben sembrar cerca de frijoles y arvejas, pues impiden su crecimiento.

Albahaca: no se recomienda sembrarla al lado de la ruda por ser muy amarga, y la albahaca dulce. Pero es excelente compañera del tomate. Se debe sembrar junto a los ajíes para evitarles una enfermedad que los deja secos e inservibles.

Caléndula: es importante mantener esta planta en rotación por toda la huerta, pues beneficia a otras plantas como tomates, alcachofas, frijoles y arvejas. Ayuda a eliminar babosas del suelo, como las que atacan a las rosas. También ayuda a controlar las moscas y repele la palomilla blanca cuando se siembra junto a la yerbabuena.

Plantas repelentes: son aquellas que, al ser sembradas en la huerta, repelen insectos y otros seres que pueden llegar a perjudicar los cultivos, gracias a sustancias que emiten por las raíces, por las hojas o por las flores.

Ajenjo: debe sembrase lejos de las otras plantas porque es muy fuerte.

Alcachofa: repele insectos nocivos por ser amarlla, pero sus flores atraen a las mariquitas, que controlan ácaros y microorganismos.

Ruda: es bueno sembrarla junto al orégano, el perejil y otras plantas pequeñas.

Plantas trampa: son aquellas que al ser sembradas en los huertos atraen a los insectos u otros seres que pueden ser perjudiciales, desviando su atención de las especies plantadas.

Azucena blanca: atrae insectos y sirve como barrera viva. Se corta cada seis meses para usarla en el abono y en seis meses vuelve a florecer.

Tabaco: atrapa insectos en sus hojas.

La borraja: es indispensable sembrarla en las esquinas o en las eras intermedias de los huertos, pues tiene una doble función: atrae insectos como las abejas, muy benéficas para el cultivo y controla algunas plagas. También ayuda a otras plantas como las habas, calabacines, pepinos, calabazas, fresas y tomates a que mejoren su crecimiento y su sabor.

Mostaza: atrae ácaros de los huertos y evita que afecten a otras plantas.