Con vista a la oportunidad


Al quedarse sin empleo, Gustavo decidió irse a vivir a la finca que le había dejado su abuelo en la parte alta de Sopetrán. Con grandes esfuerzos, podó y movió algunos árboles para poder contemplar desde la cumbre la hermosa vista del río Cauca que se extendía por todo el valle, y aquí y allá los municipios de Santa Fe de Antioquia, San Jerónimo y Sopetrán.

Soñaba con aprovechar la belleza del paisaje y compartirlo con muchos visitantes. Para hacer realidad su sueño, escribió un proyecto para convertir la casa de su abuelo en un hotel, y en 2008 lo presentó al concurso de jóvenes emprendedores del Sena. El proyecto resultó tan atractivo que pronto recibió asesoría y apoyo económico. Con sus ahorros y los préstamos de algunos familiares, pudo sacarlo adelante.

Al año empezó a funcionar su negocio al que llamó Finca Hotel El Noral. Él mismo se encarga de atender a los turistas, de conducirlos por los caminos reales, de repetirles las historias de la zona que aprendió de su abuelo y de mostrarles la riqueza natural de la región.

Desde entonces, no ha dejado de tener visitantes. Ahora sus clientes más frecuentes son los parapentistas que han hecho del hotel su punto de encuentro. Desde allí alzan vuelo y atraviesan como pájaros el inmenso valle cuya belleza Gustavo supo valorar.