El aire, un espacio de todos

La Tierra está cubierta por la atmósfera, la capa de aire que sentimos cuando sopla el viento. Está compuesta por varios gases, los más abundantes son el nitrógeno y el oxígeno, esenciales para la vida. El nitrógeno favorece el crecimiento de las plantas, y muchas de ellas, como las leguminosas, tienen en sus raíces bacterias que lo fijan al suelo para poder aprovecharlo. La lluvia también fija el nitrógeno, y por eso las plantas reverdecen después del aguacero.

El oxígeno, liberado por las plantas, es básico para nuestra existencia, pues nos permite respirar

Para comprender lo frágil que es la atmósfera, imaginemos nuestro planeta como un balón de fútbol rodeado completamente por una tela de araña: así de delicada es esa capa de aire que compartimos con los demás seres vivos. Esto nos hace responsables de ella. Al llenarla de humo, de polvo o de venenos, no sólo atentamos contra nuestra propia salud, sino contra la de los demás.