El bebé recién nacido

 
Llegar al mundo no es tarea fácil. Imaginemos por un momento lo que debe ser, para la delicada sensibilidad de un recién nacido, la experiencia de sentir el mundo de manera nueva a través de los sentidos. El bebé no sabe a dónde ha llegado ni dónde está. Todo le impresiona. Sus nervios y sus sentidos están despiertos y alertas. Su cerebro recibe las primeras impresiones de un mundo que desconoce. La luz y los colores bailan a su alrededor.

El sonido de la voz materna, que reconoce porque la ha escuchado desde el vientre, lo tranquiliza. El latido del corazón de su madre, que también reconoce, lo hace sentir protegido. Los olores del cuerpo de su madre son acogedores y reconocibles.

Todas las sensaciones que el bebé siente en la piel y en las manos son nuevas también. Las caricias suaves, la tibieza del agua, la calidez de una tela, el aire fresco, pueden provocar una sensación de bienestar. Cada sonido, cada nueva voz que el bebé oye es un nuevo estímulo que irá aprendiendo a reconocer.

En resumen:
  • Al nacer el niño sano tiene en funcionamiento todo su sistema nervioso, y todos sus órganos de los sentidos funcionan a plenitud.
  • Ve bien a una distancia de 20 a 40 centímetros de sus ojos. Escucha claramente los sonidos.
  • Capta adecuadamente los olores.
  • Las papilas gustativas de la lengua están bien desarrolladas y aprecia los sabores.
  • Tiene buena sensibilidad en su piel.
  • Aunque el recién nacido duerme más de 20 horas al día, mientras está despierto recibe claramente a través de los sentidos los estímulos que provienen del ambiente en que habita, y empiezan a formar y modelar su mente.
  • Es muy importante que las impresiones que reciba sean amorosas, cálidas y protectoras.
  • La cama en que el bebé duerme debe ser cómoda y segura y ojalá tenga buena visibilidad. Es bueno cambiar la cuna de posición frecuentemente, para que el niño tenga la posibilidad de mirar otros lugares que estimulen su visión, y también para evitar que mantenga la cabeza en la misma posición durante mucho tiempo, pues esto puede deformar la forma de su cabeza.

¿Qué necesita el bebé recién nacido?

  • Que le hablen, le canten, lo alcen y lo acaricien.
  • Gozar de un ambiente tranquilo y apacible en el que no haya bulla, ni tropeles, ni gritos, y en el que reinen el afecto y la calma.
  • Baño diario, en horarios establecidos con agua limpia y tibia.
  • Cambio oportuno de pañal, aplicándole crema en la piel que cubre el pañal para protegerlo de las irritaciones. 
  • Recibir baños de sol, preferiblemente el de la mañana. Ropa cómoda, adecuada al clima, que le permita moverse fácilmente. Corte de uñas.

Claves

El bebé recién nacido debe ser alimentado con leche materna como único alimento. Ésta cubre todas las necesidades de hambre y sed del bebé.

La primera amamantada debe hacerse lo más pronto posible después del parto. Al principio el bebé se debe alimentar sólo cuando él lo desee. Luego, de acuerdo a la madre y el niño y respetando su ritmo natural, ésta se hará en horarios establecidos más o menos cada 2 ó 4 horas. 

Cuando el bebé ha mamado es preciso sacarle los gases para que salga el aire que tragó al mamar. Para hacerlo, cargue al bebé con la cabeza bien apoyada y dele unas palmaditas en la espalda.

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