Todo cambia y se transforma

El tiempo gira como una rueda que hace pasar los días, las semanas y los meses. Cada año se repiten los inviernos y los veranos, y con ellos las épocas de sembrar y recolectar. Así crece la vida.

Todos somos parte de una cadena alimentaria que empieza cuando las plantas usan la energía del Sol, el agua y los nutrientes del suelo para producir alimento en forma de hojas, frutos, raíces, tallos y semillas.

Así fue como los vegetales se convirtieron en los productores de alimento para los pobladores de la Tierra, grandes y pequeños.

Aparecieron los comedores de hierba como el ganado, los caballos y los venados, que por eso se llaman herbívoros. Otros, como los tigres y los leones comen solamente carne, y son los carnívoros. Los omnívoros, como los osos, los cerdos y los seres humanos, nos nutrimos de ambos: vegetales y carne.

Todo se transforma en nuestro planeta: la carne del caldo mañanero fue hace unos días el pasto que comió el novillo, y antes del pasto estaban el Sol, el agua y la tierra haciendo crecer las plantas. Hacia delante el camino también sigue, pues otros están encargados de transformar los residuos.