El parto

Cerca a las 40 semanas de gestación, generalmente durante las dos semanas antes o después de la fecha calculada para el nacimiento, se inicia el proceso del trabajo de parto con la salida de un moco espeso por la vagina, seguido, después de un tiempo variable, de la ruptura de la bolsa de las aguas y la salida del líquido que ésta contiene.

¿Cuándo trasladarse a la institución de salud?


Cuando las contracciones aparezcan y no ocurran con mucha frecuencia y duración, prepare con calma la ropa que va a llevar, tanto la del niño como la suya, el carné, la historia clínica y hable con su compañero o persona que la va a acompañar.

Si vive cerca, vaya al centro de salud cuando las contracciones sean fuertes y frecuentes, cada 5 a 10 minutos y tengan unos 3 minutos de duración o cuando rompa la bolsa de las aguas.

Si vive muy lejos, lo mejor es que busque una vivienda cercana a la institución de salud, una o dos semanas antes a la fecha probable del nacimiento.

Recuerde que el trabajo de parto generalmente dura varias horas y suele ser más prolongado la primera vez.

Momento del parto

Durante el parto tenga en cuenta que es un momento muy especial para ustedes y su hijo, siga confiada las recomendaciones recibidas en su consulta prenatal, especialmente con relación a su forma de respirar continuamente cuando no tiene la contracción y puje en el momento de la contracción.  Sirve de ayuda pensar en el abrazo amoroso que darán a su hijo después del nacimiento, y en el hecho de que ya termina el largo proceso de gestación.

Si por cualquier motivo no alcanza a llegar al hospital o institución de salud y empieza el parto realice los siguientes pasos:

Limpie muy bien las mucosidades de la boca y la nariz del niño.

Amarre bien el cordón umbilical a unos 6 centímetros de la piel del niño, y haga otro nudo a dos centímetros. Corte entre ambos nudos.

Abrigue al niño y entréguelo a su madre, para que ambos tengan su primer encuentro cuerpo contra cuerpo y se relajen.

Compruebe que la placenta salga completa.

Dele masajes abdominales a la madre apretando fuertemente el útero, que se toca como una bola, para ayudar a disminuir la hemorragia materna.

Pídale a la madre que lleve al niño a su pecho y lo amamante.

Luego lleve al niño y a la madre a revisión médica, lo más rápido posible.