El tigre y el fuego

REGIÓN AMAZÓNICA

Vivía el tigre a la orilla del río. Era el único que tenía fuego. Los demás animales no lo tenían: comían la carne cruda. Un día, los otros animales quisieron tener fuego y pidieron al tigre que se los prestara pero él se negó a dárselo. Y como él siempre fue el animal más feroz, le temían. 

Ellos sabían que en tiempo de lluvia el tigre ponía fuego debajo de la hamaca para calentarse. Para robarle el fuego, llamaron a la lagartija diciéndole que fuera a la casa del tigre. Cayeron muchas lluvias por la noche y le ordenaron que atravesase el río. Lo atravesó en medio de la lluvia y se fue a la casa del tigre. Al encontrarse, el tigre le preguntó a qué venía y la lagartija contestó que a hacerle el favor de ayudarle a cuidar el fuego mientras él dormía. Como caía mucha lluvia, todos los fuegos que se encontraban dentro de la casa se habían apagado, y sólo quedaba el que se encontraba bajo la hamaca. La lagartija se puso a ayudarle. Viendo que el tigre se había dormido, se dio a apagar el fuego con su orina, pero el tigre se despertó y le preguntó por qué estaba apagando el fuego. La lagartija contestó que lo estaba cuidando, pero que el frío lo estaba apagando. 

El tigre volvió a dormirse. La lagartija pensó otra vez en apagar el fuego con su orina, pero en cambio cogió para sí una chispa de fuego, la metió en su cresta y huyó atravesando el río. Despertó el tigre y divisó su fuego al otro lado del río, mas como él no sabía nadar y el río había crecido mucho con la lluvia, no podía ir a buscarlo. Así, pues, amaneció sin fuego. La lagartija llegó a donde estaban los demás, y así tuvieron fuego mientras que el tigre dejó de tenerlo, por lo cual ahora le toca comer carne cruda como antes les había tocado a los otros.


Ilustración: Johana Bojanini