Grecia, el país de las grandes preguntas.

Yia sas ¡Hola!



Mi nombre es Anastasia, y vivo en Santorini, una de las tantas islas que hay en mi país. Acabo de cumplir diez años, pero no celebré el día de mi nacimiento porque en Grecia preferimos celebrar el día del santo cristiano ortodoxo en cuyo honor nos bautizan.

Si vienes a Santorini podrás ver dos colores que se multiplican por todas partes: el blanco y el azul. Las paredes de las casas son blancas, para que no entre el calor. Los techos y las puertas son azules, para que combinen con el mar.

Mi abuela hace platos deliciosos: salsas de queso, aceitunas rellenas y musaka, que es un rico pastel de berenjenas. También hace un dulce de frutas y vegetales que se llama glika tu kutaliu. Los almuerzos en su casa pueden durar toda la tarde. Pero el que tiene afán se puede comer un gyro, un plato de carne de cordero, ensalada y yogur, que se envuelve en un pan de trigo redondo.

En Grecia, los campos están llenos de oliva- res, árboles leñosos y retorcidos que pueden vivir cientos de años, y cuyos frutos son las aceitunas. De ellas se extrae el aceite de oliva. En estos campos se ven rebaños de cabras, que viven tranquilamente hasta en las tierras más secas. Con la leche que producen se hace un queso delicioso llamado feta.

Sabrás que has llegado a Grecia porque la gente habla duro y porque todo el mundo anda de celebración en celebración. En las fiestas del verano, la gente de cada pueblo canta sus propias canciones y sale a la calle a tocar campanitas. En tiempos de carnaval, las personas hacen coreografías, como la danza de las cabras. También desfilan por las calles, tiran harina y, al final, en medio de una gran algarabía, queman un gran muñeco llamado el rey del carnaval.

Muchas de las costumbres griegas provienen de la religión cristiana ortodoxa. Por ejemplo, el seis de enero, el día del bautizo de Jesús, la gente tira cruces al mar y se lanza al agua a re- cogerlas. Durante la Semana Santa ortodoxa, arrojan ollas de barro desde los balcones a la calle. ¡Puede caerte una olla en la cabeza! El Domingo Santo, la gente se reúne en las plazas de los pueblos a celebrar la Resurrección de Cristo y a compartir un gran cordero asado.

En la mitología griega, cada dios tenía poder sobre uno o varios aspectos de la vida. Cronos era el dios del tiempo; Afrodita, la diosa del amor; y Poseidón, el dios del mar. Los dioses vivían aventuras que inspiraban a los hombres y tenían insólitos y extraños poderes: se convertían en animales, se enfrentaban a gigantes de un solo ojo llamados cíclopes, enamoraban a las ninfas y volvían una y otra vez al Olimpo, su morada, en carruajes que volaban por el cielo.

Olimpia es una de las ciudades más antiguas de Grecia. Allí tuvieron origen los Juegos Olímpicos de la antigüedad. En esos tiempos, en Grecia había cuatro ciudades-estado que vivían en guerra permanente. Pero durante los juegos, hacían un pacto de paz para que los deportistas pudieran viajar hasta Olimpia sin que los atacaran. Los Juegos Olímpicos se hacían en honor a Zeus, el rey de los dioses griegos, que vivía en el Olimpo, y es de allí de donde proviene el nombre de estos juegos. Los atletas entrenaban al ritmo de la música y competían desnudos.

La Acrópolis es la parte más alta de la ciudad de Atenas, actual capital de Grecia. Pericles, uno de los gobernantes más sabios de la historia, la mandó a construir a un selecto grupo de arquitectos. Tenía un templo y una plaza, el ágora, donde surgió y se promovió por primera vez la democracia, cuyo nombre proviene de la palabra demo, que significa pueblo, y la palabra cracia, que significa poder. La democracia, inventada por los griegos, es el sistema de gobierno en el que los ciudadanos discuten y toman decisiones sobre los temas fundamentales de la vida en común.

En la Grecia antigua hubo hombres que se dedicaron a pensar y a hacerse preguntas esenciales: ¿cuál es el principio del Universo? ¿Qué es el tiempo? ¿Cómo hacer para vivir mejor en sociedad? ¿Qué es y dónde está la verdad? Pitágoras, uno de ellos, dijo que él sentía amor —filo— por la sabiduría —sofía—, nombrando así, por primera vez, la palabra Filosofía. Después de él, muchos otros se dedicaron a filosofar y a formular preguntas en busca del sentido profundo de la vida.

Grecia es considerada como la cuna de la civilización occidental porque aquí vivieron, hace más de 2.000 años, filósofos, matemáticos, políticos y artistas que hicieron grandes descubrimientos y aportaron ideas y pensamientos importantes para el desarrollo intelectual de la humanidad.

Uno de los filósofos más importantes fue Sócrates. Él pensaba que la verdad estaba dormida dentro de las personas, y que se podía despertar con preguntas. A ésto se le denominó el método Socrático, el cual todavía se usa para debatir sobre ética y moral. Sócrates murió, pero sus ideas siguieron vivas a través de Platón, uno de sus discípulos.

Platón fundó la Academia, una de las primeras escuelas de pensamiento de la historia. Aristóteles fue otro gran filósofo griego. Escribió sobre temas muy diversos, como la tragedia, los animales, el cielo y el poder. Este filósofo reflexionó y pensó sobre tantas materias que es considerado el padre de muchas disciplinas modernas.

Efjaristo
¡Gracias!

Kalinijta
¡Buenas noches!