La Internet


En 1980
algunas universidades norteamericanas, utilizando las líneas telefónicas, intercomunicaron sus computadores. Uno tras otro, se fueron conectando universidades, bibliotecas, museos, centros de investigación, empresas, colegios, periódicos, revistas, comerciantes, oficinas estatales de todo el mundo, hospitales, profesionales, estudiantes, campesinos, indígenas. ¡Se creó una gran red mundial! Una especie de telaraña de información que une a todos con todos. Se le llama Internet.

Hoy, gracias a Internet, millones de personas estudian sin conocer personalmente a sus profesores. Basta con conectarse a la institución a través de la red. Fulano de Tal conocía varios campesinos que, ya viejos, y para no quedarse atrás de los hijos, bajaban al pueblo todos los sábados para asistir a clases a través de computadores.

Esta moderna tecnología nos está cambiando la forma de pensar, de comunicarnos, de viajar, de entretenernos. No importa si estamos en una gran ciudad, una pequeña aldea perdida en la selva o a bordo de un avión. Podemos navegar por esta autopista de información, hurgar en archivos, esculcar libros de bibliotecas lejanas y hablar con otros navegantes de cualquier país.

Con las ideas y las imágenes viajando a toda velocidad, el mundo se hizo chiquito: ¡es una aldea global! Los avances en las telecomunicaciones marcan grandes diferencias. En un solo barrio de Nueva York hay más líneas telefónicas que en todo el continente africano.