La fuerza de todos

El corregimiento de Llanadas del municipio de Olaya, carecía de acueducto en los años cincuenta. La comunidad tenía que ir con sus vasijas hasta El Tambo, a un nacimiento lejano, para surtirse de agua.

Al ver esta carencia, los padres Luis Alfonso Yépez, Gerardo Montoya y el presidente de la junta de acción comunal en ese entonces, Isaías Echeverri, animaron a la comunidad para construir un acueducto. Todos se unieron, vendieron empanadas para recolectar dinero e hicieron un convite para hacer una acequia. El comité de cafeteros, al ver la iniciativa de la comunidad, decidió aportar la tubería.

Después de superar algunos obstáculos, como el de hacer un túnel a pico y pala para traspasar una peña, brotó la alegría: un chorro de agua salió por una canilla en medio de la plaza.

Este primer proyecto sirvió para que la comunidad se diera cuenta de todo lo que podía hacer por sí misma, y desde entonces, y a través de la junta de acción comunal liderada por Carlos Arturo Ramírez, ha hecho pozos sépticos, ha arreglado caminos, se ha ocupado del alumbrado público. Ahora quiere recoger fondos en bazares y bingos para instalar en la plaza unos farolitos que hagan atractivo el pueblo para los turistas y para ellos mismos.