La historia del tirano que prohibió la risa

Ésta es la historia del tirano que prohibió la risa, remedio feroz que usan los espíritus para reinventar la vida.

Cuentan que en aquel país sumido en la tristeza, en el lamento y la amargura, todo el mundo comenzó a morirse de tristeza. Se morían los hombres y las mujeres, los viejos, los jóvenes y los niños. Todos se morían en aquel país gobernado por un tirano sumido en la amargura.

Pero un día, un hombre que tenía la sonrisa dibujada en el rostro, se encontró con una mujer que también sonreía, y se fueron a la selva en donde rugen los jaguares en noche de luna llena.

Cuando la selva silenció por primera vez sus ruidos nocturnos, allí fue engendrado un niño que creció desconociendo la orden del tirano y que un día, estando en la selva, se rió. Se rió con tantas ganas que los niños que aún quedaban en aquel país, al oír la risa, sintieron como si la memoria volviera repicada, y no se pudieron contener, y se rieron.

Y cuando los niños se rieron, los jóvenes que quedaban en aquel país escucharon la risa de los niños, y los jóvenes sintieron que algo estaba cosquilleando adentro de su universo mismo, y no pudieron detener la flor que apareció en sus labios, y los jóvenes se rieron.

Y la risa de los jóvenes fue oída por los hombres y las mujeres que aún quedaban en aquel reino gobernado por la tristeza, y los hombres y las mujeres, al oír reír a los jóvenes, recordaron sus juventudes, y los campos y las carreras y los ríos y los peces atrapados con las manos y las flores y los besos dados, y no pudieron escaparse del encanto, y se rieron. Y se rieron los viejos que escucharon la risa con la calma y la paciencia que solo ellos pueden tener para escucharla, y la alegría no les brotó en el labio sino en el corazón, que no late más aprisa sino que simplemente se ensancha.

Los viejos, los hombres, las mujeres, los jóvenes y los niños rieron todos, hasta que se formó una carcajada universal de risas que penetró en el palacio e hizo estallar en mil pedazos el corazón de piedra del tirano.