La importancia de los bosques

Los bosques protegen el agua y regulan el clima

Las gotas de lluvia que caen sobre las copas de los árboles se deslizan por las hojas y forman, al juntarse con otras, gotas más grandes que caen al suelo. Otra parte rueda por los troncos y es atrapada por las hojas de las bromelias y orquídeas; la hojarasca, los musgos y el capote del suelo retienen el agua como una esponja y la liberan lentamente, formando arroyos y quebradas. Parte del agua se infiltra en el suelo y es retenida por la red de raíces de las plantas y los árboles del bosque y poco a poco se va escurriendo hasta llegar a las fuentes de agua. De esta forma, la hojarasca, los musgos, las plantas, los árboles y las raíces de los bosques regulan los caudales de las aguas, protegen el suelo de la lluvia y lo amarran, disminuyendo la erosión y evitando que se formen inundaciones río abajo.

Los árboles del bosque ofrecen sombra a otras plantas, a los musgos y a la hojarasca, disminuyendo la evaporación causada por el sol. El agua que logran retener crea un ambiente húmedo y fresco al interior del bosque, regulando el clima de cada zona.

La fertilidad de los bosques depende en gran parte de la cantidad de hojarasca y materia orgánica que los mismos árboles proporcionan. Por esta razón, cuando se tala un bosque, los suelos pierden paulatinamente su capa orgánica porque ya no hay árboles que la produzcan y la lluvia arrastra lo poco que queda, en pocos años pierden su fertilidad y es difícil recuperarla.