La solita emprendedora


Cuando en 2004 Alba necesitaba plata para poder viajar en diciembre, Ómar le dio la idea de hacer una natillera. Vivían en la vereda La Solita del municipio de Andes, y decidieron vender patacones prefritos con los plátanos que se perdían. Así recogieron el capital inicial para crear una empresa: Producsol.

Aunque había mucho plátano en la región, se dieron cuenta de que era difícil vender los patacones. Para superar este problema, presentaron el proyecto que tenían al concurso Antójate de Antioquia y recibieron como premio el dinero para la construcción de una planta de producción y la ayuda para comercializarlo en algunos supermercados.

Ómar también impulsó a varias mujeres de la vereda para que presentaran en el Sena un proyecto productivo. Así, nació Sol Sábila, una asociación conformada por diez mujeres que se encargan de la siembra, la transformación y la venta de la penca sábila. Hoy producen champús, geles y jabones que venden entre vecinos y conocidos.

Los últimos contagiados por el entusiasmo empresarial fueron ocho jóvenes que hicieron un curso para trabajar la guadua y montaron la empresa Sol y Arte. Por sugerencia de Ómar, su primer trabajo fue la construcción de la sala de acción comunal. Ahora quieren vender sus servicios en las otras veredas porque están convencidos de que la guadua es una muy buena solución para la vivienda rural.

Ómar ha sido el líder de todos estos proyectos productivos, y ha impulsado a mujeres y jóvenes a descubrir sus propios talentos, a aprovechar los recursos del campo y a unirse para hacer que la vida de todos sea mejor.

La Solita, una vereda del municipio de Andes, es un ejemplo para mostrar. Allí cosechan los plátanos y las pencas, y se cultivan valores de emprendimiento y unión. Esta vereda es la mejor muestra de que en el campo se puede llevar una vida llena de proyectos, de iniciativa y de felicidad.