Las súper construcciones


Con la Revolución Industrial aparecieron las llamadas ciudades sin alma, construcciones de concreto donde vivían amontonados los obreros. Un periodista de la época escribió sobre Londres: “La población se amontona en pequeños recintos. Prácticamente nadie tiene una vivienda como la que una persona decente tendría para su caballo”.

En el siglo XX empezaron a formarse las grandes ciudades. En Tokio, capital de Japón, viven 28 millones de habitantes. Es la metrópoli más grande del mundo. ¡Casi tres cuartas partes de la población colombiana viviendo en una ciudad! Nueva York, Méjico, Buenos Aires, Tokio, Shanghai, Río de Janeiro, Londres y hasta Bogotá, con sus más de ocho millones de habitantes, son también superciudades: ciudades gigantes con millones de personas.

¿Una ciudad en un edificio?

La construcción de altas estructuras fue un reto para ganar espacio en las grandes ciudades. Los primeros rascacielos, edificios tan altos que parece que tocaran el cielo, los hicieron en Estados Unidos, en Nueva York y en Chicago, a finales del siglo XIX, y tenían 12 pisos. ¡Un escándalo para la época! Antes de construir la primera torre, un señor de apellido Otis ya se había inventado los ascensores, cajas para subir y bajar, de piso en piso, carga y personas. Sin ellos, las torres no habrían sido posibles.

Hoy existen superestructuras verticales de 452 metros de altura, como las Torres Petronas, construidas para oficinas en Kuala Lumpur, en Malasia.

Los que tienen sueños futuristas planean ya ciudades enteras verticales: 300 pisos repletos de viviendas, centros comerciales, teatros, hospitales, helipuertos, centros escolares, parques. Sus habitantes no tendrán que salir de esa ciudad–edificio. Será cuestión de subir o bajar uno o varios pisos para tenerlo todo a la mano.

Puentes, túneles

Los hombres, en su empeño por dominar el mundo, han tenido que afrontar retos aparentemente insuperables. ¿Cómo pasar de un lado a otro los abismos y ríos? Primero los cruzaron haciendo maromas amarrados de lazos o en tarabitas usando bejucos.

A estas últimas les colgaron, más tarde, una canasta que se jalaba con una cuerda menor desde una de las orillas. Luego, los puentes de arcos en piedra permitieron salvar obstáculos mayores: eran más resistentes y duraderos. Por los puentes modernos pasan automotores, trenes, tuberías y redes eléctricas.

Otra barrera para adecuar el entorno a las necesidades humanas han sido las montañas. ¿Cómo evitar remontar las cumbres para acortar las distancias? En Antioquia esto fue, por años, un dolor de cabeza: ¿qué resultaba mejor? ¿Trazar caminos subiendo y bajando montañas o bordear montañas con caminos enculebrados?

Los túneles, en muchos casos, han sido la solución: se perforan las montañas para atravesar al otro lado. La técnica ha logrado importantísimos avances. No sólo sirven para traspasar montañas, sino para cruzar ríos y estrechos marinos por debajo del agua.

El llamado Eurotúnel, abierto en 1994, con 50 kilómetros de largo, une la isla inglesa con el continente europeo. Pasa por debajo del mar, es submarino. En realidad son tres túneles: dos para trenes y uno central para el servicio de mantenimiento y atención de emergencias.