Los viveros


Los viveros son los sitios destinados para producir plantas, flores y follajes desde la germinación o rebrote, hasta que estén listas para sembrar en el campo o salir a la venta.

El sitio debe tener:

Suministro adecuado y cercano de agua.

Luz solar, que es la principal fuerza impulsadora de la vida vegetal.

Buen drenaje de agua para evitar pudrimientos y enfermedades por exceso de humedad.

Cercas vivas para disminuir la acción del viento.

El semillero

Después de tener la mezcla lista y las semillas seleccionadas, se procede a llenar las rejillas de germinación o las bolsas de diferentes tamaños dependiendo de lo que se sembrará y se entierran las semillas a una profundidad equivalente al doble del tamaño que tenga. Luego se marcan las rejillas o bolsas con el nombre de la planta y la fecha, se riega con gota muy fina y se ponen a cubierto con tela-sombra.

Cuando la semilla empiece a germinar se pasan al vivero para que reciban luz solar y siga su crecimiento. Cuando adquiera el tamaño necesario, según la planta, se pasa al campo, huerta o a la tienda de venta. Este proceso debe hacerse en la mañana o en la tarde para que las temperaturas altas del mediodía no afecten nuestras plántulas.

La germinación


La germinación es el desarrollo del embrión y necesita condiciones específicas de luz, humedad, oxígeno, temperatura y nutrientes necesarias. Las eras de germinación se hacen de un metro de ancho y largos variables según cada necesidad. El agua se suministra en riego. Es necesario regar con gotas muy finas para no destapar las semillas. Se pueden utilizar regaderas o inventarlas haciéndole pequeños agujeros a tapas de botellas.

Mezcla de germinación

El sustrato para los semilleros debe tener suficiente espacio para el oxígeno y nutrientes para la nueva planta. Se prepara con tierra previamente zarandeada y humedecida con purines líquidos. Se mezcla con humus de lombriz y compost, que también es zarandeado para homogenizar la mezcla.

Para la desinfección de la mezcla se puede utilizar purín de sauce, que además sirve para estimular el crecimiento, fortalecer las plántulas y controlar hongos en épocas de invierno y pulgones.

Tome 500 gramos de corteza tierna de sauce y macérelo.

Ponga a fermentar en un galón de agua limpia, sin cloro, mínimo tres días, revolviendo diariamente.

Aplique medio galón por metro cuadrado de semillero.

Para el trasplante, es bueno sumergir las plántulas en este purín sin diluir por 5 minutos.

Reproducción sin semilla

También existen otras formas de propagar especies sin necesidad de las semillas, a partir de partes de raíces, tallos, hojas o ramas que originan nuevas plantas genéticamente iguales a la planta original.

Estaca

Es la parte del árbol madre que se extrae con fines de propagación, y son principalmente partes de tallos o ramas. Se deben tomar las estacas de los sitios donde se unen las ramas (codos), pues es ahí donde se encuentran las yemas de crecimiento.

Antes de plantar en las bolsas con la misma mezcla de la germinación, se unta la parte de abajo con cristales de Penca Sábila para fomentar el enraizamiento. Se pasan luego al vivero, donde se deben cuidar hasta que broten nuevas hojas.

Pies y bulbos

Muchas plantas, como los anturios, gladiolos, dalias, begonias y plátanos, se reproducen por rizomas o bulbos. Para cultivarlos se sacan estos “pies” con un machete o cuchillo limpio o simplemente se buscan los bulbos con la mano y se van almacenando o transplantando. Se deben dejar en el vivero hasta que se observen los rebrotes, para sacarlos.