Nacimiento de mamíferos y ovíparos

En los mamíferos

Los bebés de los mamíferos se desarrollan en el útero de la madre dentro de una bolsa de líquido que los protege de los golpes y las agresiones del mundo exterior. En el útero están conectados al organismo de la madre por medio del cordón umbilical, el cual les lleva oxígeno y alimentos contenidos en la sangre materna y les permite también eliminar los desechos que producen. Cuando el bebé está completamente desarrollado, llega el momento del parto, las hormonas estimulan las contracciones del útero, la fuente o bolsa de agua se perfora y se produce la expulsión del bebé y de la placenta nutritiva. A menudo, la hembra se come la placenta después del parto para no dejar rastro ni olor y proteger a la cría de los depredadores. Las crías buscan instintivamente las mamas o tetas de la madre, para amamantarse y obtener alimento. Con frecuencia la madre lame la cría, para impregnarse de su olor y memorizarlo, para calentarla, masajearla y activar la circulación sanguínea, y le lame el hocico para facilitarle la respiración. Algunas madres lamen el trasero de las crías, para estimular el funcionamiento de sus intestinos.

Los mamíferos marsupiales, como las chuchas o zarigüeyas, los koalas y los canguros, nacen en estado embrionario y terminan de desarrollarse dentro de una bolsa o pliegue de la piel que tiene la madre en su exterior sobre el vientre, y que se llama marsupio. Allí, los embriones se aferran a una ubre que se hincha de leche y permanecen pegados a la madre hasta que estén completamente desarrollados.

En los ovíparos

Las crías de las aves, las tortugas, los lagartos, los cocodrilos, algunos peces y serpientes crecen primero dentro de un huevo, donde se nutren de las reservas nutritivas que éste contiene, hasta que lo rompen para nacer.

Los insectos, crustáceos y moluscos se desarrollan también a partir de un huevo, pero sufren una serie de cambios conocidos con el nombre de metamorfosis antes de transformarse en adultos. Algunos, como las mariposas, las abejas y las mariquitas, viven una metamorfosis completa y pasan por varias fases o estados: huevo, larva, pupa y adulto. Otros, como libélulas, grillos y cucarachas, tienen una metamorfosis incompleta y pasan sólo por las fases o estados de huevo, ninfa y adulto. Las ranas y sapos sufren otro tipo de metamorfosis, y pasan por las fases o estados de huevo, renacuajo y adulto.

Las aves depositan los huevos en nidos, para protegerlos y poderlos calentar con el calor de su propio cuerpo. Algunos reptiles, como las tortugas y cocodrilos, los entierran en la arena, donde mejor se conserva el calor del sol. Otras especies, como algunas arañas y escorpiones, prefieren llevar los huevos y las crías sobre sus lomos para cuidarlos; algunos peces los llevan y protegen dentro de su boca, y otros construyen gran diversidad de nidos.

Muchos peces, entre ellos algunas especies de tiburones, los gupis, los espaditas de agua dulce y las molinesias, algunas especies de serpientes como las víboras y algunos lagartos, son ovovivíparos y desarrollan un huevo, pero dentro de la madre.

Desde que nacen, las crías de las mariposas, las libélulas, los escarabajos, los grillos, los caracoles, las babosas, las culebras y las tortugas deben buscar el alimento por instinto y defenderse solas; no requieren de la compañía de sus padres.

Las crías de otras especies, como los cerdos, los venados, los tigrillos, los osos, los elefantes, y ciertas aves como las gallinas, las pavas, las perdices y los gansos nacen con los sentidos despiertos y les bastan unos pocos minutos para sostenerse en pie. Sin embargo, estas crías vienen indefensas al mundo y dependen por completo de su madre y, en ocasiones, del padre, de ambos o de la manada, para alimentarse, asearse, obtener calor, defenderse de los depredadores y sobrevivir, y por eso deben permanecer durante algún tiempo con los adultos hasta que puedan valerse por ellas mismas. En muchas especies, especialmente de mamíferos, el juego es la mejor forma de aprender y crecer, desarrollan así habilidades para la cacería y la defensa. Todos los animales necesitan reposo y unas horas de sueño para recuperar energía.

La alimentación de los hijos

En los mamíferos, la madre recién parida produce en los primeros días el calostro, un alimento muy nutritivo que la cría toma de la ubre, le limpia el intestino y le proporciona anticuerpos que la protegen de enfermedades. Luego ‘baja’ la leche propiamente dicha.

En otras especies, los padres cazan animales para alimentar a las crías, y éstas se tragan la comida entera o en trozos. Algunos padres se comen primero la carne del animal que han cazado y, luego de predigerirlo, lo devuelven o regurgitan desde el estómago a la boca o al pico, para que la cría lo tome y se alimente.