Nutrición


Durante sus primeros años, el niño aprende y adquiere los hábitos alimenticios que lo acompañarán durante toda la vida.

Lo que aprenda a comer hoy será lo que comerá mañana, y si los hábitos alimenticios de la niñez son saludables así también será su salud el día de mañana.

Una alimentación saludable debe reunir tres características: variedad, equilibrio y suficiencia, y para lograr un crecimiento satisfactorio y apropiado, debe ser adecuada a las necesidades nutricionales de cada edad.

Los alimentos contienen sustancias que sirven para nutrir al organismo. En el vientre materno el niño recibe los nutrientes de la sangre de la madre a través de la placenta y del cordón umbilical. Al nacer es indispensable alimentarse para mantenerse vivo y crecer, y este proceso, durante la infancia, requiere de una atención cuidadosa por parte de los adultos, y de un aprendizaje por parte del niño.

Los nutrientes sirven al organismo para conformar el cuerpo (los tejidos, los huesos, los órganos, etc.), le proporcionan energía y le sirven para regular todas sus funciones. Los nutrientes tienen nombres: se llaman proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales, y se clasifican en tres grandes grupos de acuerdo a la función que cumplen en el organismo: los constructores, los energéticos y los reguladores.