Saber observar


Unos inician un negocio para aprovechar la abundancia que los rodea. Otros, en cambio, montan un negocio para cubrir un vacío que perciben.

Ellos hacen una operación muy sencilla: se dan cuenta de que existe la necesidad y que no existe una oferta para satisfacerla. Después miran cuáles son los recursos con los que cuentan, las capacidades y habilidades que tienen, y si en el balance que hacen se dan cuenta de que pueden llenar ese vacío que hay, se atreven a producir algo novedoso o que el mercado necesite.

Unos viven en plazas en las que no hay competencia para su negocio y se vuelven los únicos en su lugar. Como aquel que puso una venta de plantas en una carretera donde no había más viveros que el suyo.

Otros se dan cuenta de que dentro de la cadena de producción escasea algún producto y se encargan de proveerlo. Como el joven que le ayudaba a su papá en los cultivos de lulo y descubrió que era muy difícil conseguir semillas de buena calidad. Para cubrir ese vacío, montó su propia empresa de plántulas de lulo.

Otros identifican las modas y las tendencias. Como aquellos que al ver que crecía el consumo de comida picante en el país, crearon su propio negocio de piques y encurtidos. Otros le sacan partido a las fiestas y crean negocios de temporada. Trabajan durante todo el año y hacen su agosto en las ferias o en Navidad.

Saber observar es mirar donde no hay. Es encontrar en los vacíos una oportunidad. Es acomodarse en ese lugar del mercado que muy pocos han explorado. Como diría el tendero, para saber observar “pregunte por lo que no hay”.