Elementos químicos, minerales y rocas, junto con el aire y el agua, dan origen a los suelos que nutren la vida vegetal y animal. Los suelos se dividen en diferentes horizontes o capas que van desde la profunda roca madre hasta una capa superficial que recubre la corteza terrestre. Varían ampliamente en su textura según la proporción de arena, limo y arcilla que contienen. Estas partículas son el resultado de la descomposición de rocas y minerales.
La arena está formada principalmente por partículas de cuarzo (silicio y oxígeno) de tamaño grueso, que pueden ser observadas a simple vista. Estas partículas son más grandes que las del limo y la arcilla, y tienen una textura granulada. Un suelo con altos contenidos de arena permite un buen drenaje del agua, pero retiene pocos nutrientes.
El limo está formado por partículas de tamaño medio, más pequeñas que las de la arena, pero más grandes que las de la arcilla. Las partículas de limo son suaves al tacto y se sienten como polvo fino. El suelo limoso retiene agua y nutrientes mejor que la arena, pero no tan eficientemente como la arcilla.
Cuando hay una mezcla equilibrada entre arena, limo y arcilla, aparece un tipo de suelo llamado franco, un suelo que es fértil, tiene buen drenaje y es fácil de manejar. Cuando este tiene suficiente materia orgánica (restos vegetales y animales en descomposición), aparece una capa de tierra negra que proporciona nutrientes esenciales, promueve la actividad de los microorganismos, mejora la circulación del aire y propicia la retención del agua. Se les llama suelos humíferos, un tipo especialmente rico y fértil. De todas maneras, cualquier tipo de suelo, con un manejo adecuado, podrá convertirse en uno fértil y lleno de vida.
La arcilla está compuesta por partículas muy pequeñas y finas de diferentes minerales, que se sienten pegajosas y resbaladizas cuando están húmedas. Estas partículas son más pequeñas que la arena y el limo y tienden a compactarse fácilmente, lo que puede dificultar el drenaje del agua y la circulación del aire en el suelo. Sin embargo, un suelo arcilloso retiene nutrientes de manera excelente, lo cual lo hace muy fértil.
