Los reptiles surgieron en nuestro planeta y comenzaron a diversificarse hace unos 340 millones de años. Dominaron la Tierra durante la era de los dinosaurios. Hoy en día ocupan diversos hábitats, desde desiertos hasta múltiples ambientes marinos, pasando por todo tipo de bosques, llanuras y páramos, y juegan un papel crucial en los ecosistemas.
Los reptiles se dividen en tres grandes grupos. Uno de ellos incluye aves y dinosaurios. En este capítulo nos adentraremos en el maravilloso mundo de los reptiles no aviares.
Hoy se conocen 12 162 especies de reptiles no aviares en el mundo, y 665 en Colombia. Comúnmente se les ha llamado animales de sangre fría, pues necesitan del calor del sol para regular su temperatura corporal.
Sus sentidos están altamente desarrollados, con un olfato agudo que involucra la lengua en la captación de información química presente en el ambiente, un oído interno complejo y una vista adaptada para diversas condiciones.
En cuanto a su reproducción, los reptiles muestran una notable diversidad. La mayoría son ovíparos, y ponen huevos con cáscaras duras o blandas en nidos excavados en el suelo, entre la hojarasca o en lugares protegidos. Algunos, como la Boa constrictor, son ovovivíparos: los huevos se desarrollan dentro de la madre y las crías salen vivas de su vientre. El cuidado de los padres varía entre especies, pero la mayoría no cuida de sus crías tras la puesta de huevos. Solo algunos, como los cocodrilos y los caimanes, exhiben comportamientos de cuidado y protección de huevos y crías.
En el mundo existen alrededor de 365 especies de tortugas o testudines, 38 de ellas en Colombia. Las tortugas se distinguen por tener unos caparazones óseos y duros que protegen las porciones blandas de sus cuerpos y están formados por sus costillas y vértebras. Respiran con la ayuda de músculos abdominales y pectorales debido a la rigidez de su caparazón. Las tortugas no tienen dientes, pero usan su pico afilado para desgarrar el alimento, y pueden ser carnívoras, herbívoras u omnívoras.
Son ovíparas y entierran sus huevos en nidos que abandonan después del desove, por lo que no cuidan a sus crías. La temperatura ambiental durante la incubación determina si serán machos o hembras.

En el mundo se conocen 14 especies de cocodrilos y 8 de caimanes, 6 de ellas viven en Colombia.
Estos animales del grupo Crocodilia viven en áreas tropicales y subtropicales, tanto en la tierra como en el agua. Los cocodrilos y caimanes tienen dientes grandes en ambas mandíbulas que les ayudan a atrapar a sus presas. En los cocodrilos, algunos dientes de la mandíbula inferior son visibles cuando la boca está cerrada, mientras que en los caimanes estos dientes están ocultos.
La reproducción es ovípara, protegen sus huevos, ayudan a las crías a llegar al agua y las cuidan durante un tiempo mientras se desarrollan.

Los cuerpos de estos reptiles están cubiertos de escamas, por lo que se conocen como escamados. Son el grupo más diverso de los reptiles y varían en tamaño: desde pequeños geckos de 1,5 centímetros hasta el enorme dragón de Komodo, de hasta 3 metros de largo. Pueden tener cuatro patas, extremidades reducidas o no tener patas, como las serpientes, que tienen cuerpos alargados y cilíndricos (a excepción de las serpientes marinas y algunas serpientes arborícolas, que tienen el cuerpo aplanado). Algunos lagartos y lagartijas tienen la capacidad de desprender su cola y regenerarla. Las serpientes utilizan su lengua bifurcada y un órgano especial en el techo de la boca para olfatear. Algunas de ellas tienen sentidos adicionales bien desarrollados, como las fosetas facial o loreal, que les permiten detectar presas por su calor corporal.

Las patas de los lagartos
Los lagartos son el grupo más diverso de reptiles escamados del planeta y se encuentran en casi todas partes del mundo. La gran mayoría de lagartos tienen las cuatro patas bien desarrolladas, con cinco dedos en cada una y garras en sus extremos. Algunos tienen patas que los ayudan a escalar y aferrarse a superficies, como los geckos (1), dotados de dedos con láminas delgadas que se adhieren a cualquier superficie. Otros lagartos (2) viven debajo de la tierra y tienen patas pequeñas y delgadas que les ayudan a moverse fácilmente. Los lagartos que corren sobre el agua, como los basiliscos (3), tienen patas traseras musculosas, con los dedos muy largos y con una extensión de piel extra que les sirve para moverse rápidamente sobre el agua. Los caimanes y cocodrilos (4) han desarrollado membranas entre los dedos para poder nadar mejor. Cada tipo de lagarto posee patas especializadas para vivir en determinados ambientes.
