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La vida entre las ramas

La vida entre las ramas

Estos mamíferos se adaptaron a los diversos ecosistemas colombianos.

 

 

El mono aullador colorado (Alouatta seniculus) (1) viaja de árbol en árbol, cantando y alborotando el bosque con su potente aullido, que puede oírse a kilómetros de distancia. Es uno de los monos más grandes de América, viaja con su familia por las ramas de los árboles buscando hojas tiernas, flores olorosas y dulces frutas.

El tamandúa enano (2), también conocido como la gran bestia (Cyclopes ida), con su diminuto tamaño, pelaje dorado y adaptaciones para vivir en los árboles, busca con sus fuertes garras y su larga lengua hormigas y termitas entre las ramas del bosque.

El puercoespín (Coendou sp.) (3) tiene su cuerpo cubierto de púas afiladas que le sirven para protegerse de los depredadores. Este hermoso roedor nocturno es amante de la noche, momento que aprovecha para buscar frutas, hojas, cortezas y pequeños insectos.

El perro de monte (Potos flavus) (4) o kinkajú es un habitante de la noche en el dosel del bosque, donde se mueve de un lado a otro buscando flores y frutos para alimentarse. Se ayuda de su cola prensil, que utiliza como si fuera un brazo más para balancearse entre las ramas y cumplir con su importante función de polinizador.

El tití león (Cebuella pygmaea) (5) o tití pigmeo es el primate más pequeño del mundo, con apenas 100 gramos de peso y 15 centímetros de longitud. Todo el día brinca, salta y trepa por las ramas de los árboles de la majestuosa selva amazónica en busca de sus alimentos favoritos: pequeños insectos y deliciosas frutas. Eso sí, siempre está atento a las sombras que vuelan por el firmamento o que se arrastran por el follaje.

 

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