Yo conozco un trabalengüero, trabalengüero lengüiligero. Trabalengüero lengüiligero, trabalengüero trastornador.

 

Si la bruja desbruja al brujo y el brujo a la bruja desbruja, ni el brujo queda desbrujado, ni el brujo desbruja a la bruja.

 

En el río se baña el rebaño, y yo me río del baño del rebaño en el río.

 

El cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará? El desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será.

 

Adivinanzas

1· Flaquito, chiquito y cabezón, se rasca la cabeza y prende el fogón.

2· Última soy en el cielo, en Dios el tercer lugar, siempre me ves en navío y nunca estoy en el mar.

3· Algo por nombre, don por apellido.

4· El enamorado triste se quedó desentendido. Ahí está el nombre de mi amada y el color de su vestido.

5· De relojes no tengo nada, ni números ni punteros, sin embargo en dar la hora yo soy siempre el más certero.

6· Cuando está lleno, pasa que pasa. Si está vacío, se queda en casa.

Exageraciones

• Habla más que perdido cuando aparece.

• Más dañino que un mico en un pesebre.

• Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

• Más delgado que las seis en punto.

• Baila más que una mesa coja.

• Tiene más carne una radiografía.

• Más demorado que parto de mula.

• Es más amarrado que un cordón.

• Más perdido que jabón en agua honda.

• Más pitador que mototaxista primíparo.

• Más flaco que silbido de culebra.

• Más peligroso que una aguja en un sancocho.

Dichos

• Arreboles al atardecer, aguas al amanecer.

• A otro perro con ese hueso.

• Échele más agua a la sopa.

• Bueno es culantro pero no tanto.

• Es harina de otro costal.

• Es meterse en camisa de once varas.

• Esto se puso color de hormiga.

• Hace una tormenta en un vaso de agua.

• Me viene como anillo al dedo.

• ¡Arepiérdase y chocolárguese!

• Me cae como pedrada en ojo tuerto.

• Para la muestra un botón.

• San Isidro labrador quita el agua y pon el sol.

Refranes

• Una golondrina no hace verano.

• En el camino se cuadran las cargas.

• Vaca ladrona no olvida el portillo.

• Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada.

• La guayabita madura le dijo a la verde, verde: el que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.

• Lo que se hereda no se hurta.

• Una cosa es con violín y otra cosa con guitarra.

• Mejor es perro vivo que león muerto.

• Dime con quién andas y te diré quién eres.

• Nadie se baña dos veces en un mismo río.

Chistes

 

¿Cuál es el colmo de un enano?

Que lo pare la policía y le diga: ¡alto!

 

¿Para dónde iba Simón Bolívar cuándo se cayó del caballo Palomo?

Para el suelo.

 

Un diablo se cayó a un hueco, otro diablo lo sacó, y otro diablo le pregunta:

“¿Cómo diablos se cayó?”.

 

¿En qué se parecen un soldado y una vela?

En que ambos pueden llegar a cabo.

 

¿Qué le dijo una chancla a la otra?

¡Qué vida tan arrastrada!

 

¿Qué le dijo un calvo a otro calvo?

La Mantícora

(Basado en una leyenda persa)

Hace muchos siglos existió un hombre que buscaba con terquedad los secretos de la inmortalidad. Había recorrido medio mundo caminando, hablado con cientos de sabios y leído miles de libros, pero no podía hallar la fórmula. Un día transitaba por una de las rutas que conducían a la ciudad de Bagdad. Cruzaba un árido desierto, cuando escuchó a lo lejos un sonido como de trompeta.

El dragón Nian

(Basado en una leyenda china)

Cuenta la leyenda que en el fondo del mar de la China vivía un temible dragón alado llamado Nian, que todos los años, en la noche de Año Nuevo, emergía de las profundidades. Entonces volaba al cielo y luego descendía furioso sobre una aldea ubicada al borde del agua, donde arrasaba con todo. Quemaba con su aliento los arrozales, los árboles y los animales, y luego se ensañaba con las personas. Su presa preferida eran los niños, a quienes engullía de un solo bocado. Los pobladores vivían aterrorizados.

La Hidra

(Adaptación de un mito griego)

Hércules fue un famoso héroe griego, dotado de una fuerza descomunal, y protagonista de mil hazañas fabulosas. Solo enumerarlas, alcanzaría para todo un libro. Pero queremos evocar aquí, especialmente, su increíble encuentro con la Hidra, con el que liberó a todo un pueblo de su maldad. La Hidra era un monstruo de extrema ferocidad, habituado a sembrar el terror a lo largo de una vasta zona cercana al mar. Vivía junto a un árbol inmenso, en una cueva que le servía de guarida.

Perseo y Medusa

(Adaptación de un mito griego)

Después de muchas aventuras que no es del caso relatar aquí, llegaron Diana y su hijo Perseo a vivir a la isla de Serifos. Gobernaba ese territorio un rey, quien, enamorado de Diana, le pidió repetidas veces que fuera su esposa; petición que ella siempre rechazó, pues conocía la crueldad y maldad de aquel hombre. Despechado y furioso, el rey citó a Perseo a su palacio. —Lo único que me interesa más que tu madre, es la cabeza de Medusa. Si me la traes, dejaré en paz a Diana —le dijo.