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Alexander von Humboldt

Alexander von Humboldt

El explorador del Cosmos y la Naturaleaza

Alexander von Humboldt (1769-1859) nació en Alemania hace más de 200 años. Su madre quería que estudiara para ser un empleado público con buen sueldo. Pero desde pequeño Humboldt quería observar plantas y animales, y salir a pasear por los campos.

Desde niño su corazón latía al ritmo de los bosques, las montañas y los ríos, sentía un amor profundo por la Naturaleza y por la aventura, pero lo que más le fascinaba eran las estrellas que brillaban en el cielo nocturno. Soñaba con viajar por el mundo y comprender el Cosmos, quería descifrar cómo todo en el Universo está conectado.

Cuando murió su madre, le pidió permiso al rey de España para venir a América, territorio de grandes selvas y comunidades indígenas. Así, a sus 30 años se embarcó en una emocionante aventura que cambiaría su vida, e influiría en la forma en que hoy entendemos el mundo.

En 1799 viajó a Suramérica y el Caribe acompañado de su amigo Aimé Bonpland. Allí quiso ver lo que casi nadie había visto: se metió por los ríos de la Orinoquía y encontró el Casiquiare, caño que une al Orinoco con el Amazonas. Estuvo 16 meses recorriendo llanuras, ríos y quebradas, subiendo montes, apuntando todo lo que veía, midiendo todo lo que podía medir, observando el color del cielo y dibujando plantas con la idea de crear un gran archivo y registrar todo en su bitácora.

En 1801 llegó, con su amigo Bonpland, a Cartagena, Colombia, donde se maravilló al encontrar un verdadero tesoro de riquezas naturales. Juntos exploraron la selva amazónica y la cordillera de los Andes, donde ascendieron montañas, volcanes y picos nevados. En cada paso de su viaje, observó, colectó y registró meticulosamente la flora, la fauna, la geología y el profundo conocimiento que tenían las comunidades indígenas. Humboldt comprendió que los volcanes de América Latina pueden afectar el clima en Europa y que las corrientes marinas influyen en la vida de la selva amazónica.

Al subir a las montañas de Colombia se dio cuenta de que al cambiar el clima cambiaba la vegetación, que el plátano solo crece en tierra caliente y llega un momento en que no crece más, y, al revés, que papa solo hay en tierra fría. También pensó que hasta los continentes se habían movido (que Brasil había estado pegado a África millones de años atrás), que todo cambia y tiene su historia en el Cosmos. Fue el que primero entendió que los cambios en los bosques por acción de humanos o animales afectan los ciclos que rigen el clima.

Humboldt comprendió que la Naturaleza no es un conjunto de partes separadas, sino un sistema interconectado donde cada individuo cobra importancia por su relación con la totalidad. Esta idea se convirtió en tesis fundamental de sus pensamientos y cambió la forma de entender el Cosmos y nuestro lugar en él. Al hablar de estas fuerzas en contacto y cambio permanentes que mantienen una armonía y un equilibrio delicado donde cada ser es indispensable, creó las bases de la ecología, que es el estudio de las relaciones que tienen los seres vivos entre sí y con su entorno.

Para él Colombia era una tierra mágica, y quedó enamorado de ella después de su viaje. Ese gran amor, asombro y admiración los dejó plasmados en diferentes escritos y discursos que compartió con la sociedad científica europea, como los siguientes:

La Naturaleza es una totalidad viva (…) Hay una sola vida derramada sobre las piedras, las plantas, los animales y los seres humanos. La propia atmósfera contiene los gérmenes de la vida futura: polen, huevos de insectos, semillas. La vida está presente en todas partes y los poderes orgánicos trabajan sin cesar (…) Los fenómenos individuales solo son importantes por su relación con la totalidad…

Es la vida que brota y asciende, que ondula y estalla, que abraza y tritura, que oprime, succiona y extenúa, que muere y revive sin fin, ocultando mejor que en otras partes sus claves y sus repeticiones; porque la luz, la humedad y las temperaturas hacen de este mundo un infatigable laboratorio de formas y procesos, y el principal trabajo de la vida es agotar todos los modos posibles de perpetuarse y de prevalecer.

Tomado de Andrea Wulf, La invención de la Naturaleza

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