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Briofitas, las primeras plantas terrestres

Briofitas, las primeras plantas terrestres

Las plantas comenzaron a colonizar tierra firme hace unos 450 millones de años, con la aparición de las briofitas, un tipo de plantas parecidas a los musgos actuales. Estas primeras plantas no tenían raíces ni conductos para transportar la savia, por lo que utilizaban la superficie de su cuerpo para absorber agua y nutrientes. Todavía no habían aparecido las flores ni las semillas, y se valían de esporas para su reproducción y dispersión. Las briofitas liberan grandes cantidades de esporas que viajan con el viento o el agua. Las esporas son células diminutas que las plantas más primitivas utilizan para reproducirse. Cuando una espora encuentra un lugar adecuado, crece y se convierte en una nueva planta.

Estas pequeñas y primitivas plantas sirven de hogar y refugio para pequeños organismos y son muy sensibles a cualquier cambio en el ambiente: su presencia nos señala la buena salud de un ecosistema. Son abundantes en lugares húmedos y algunas forman extensiones que dominan terrenos grandes en zonas frías. Otras pueden parecer muertas en épocas de sequía, pero reverdecen y reviven cuando regresan las lluvias.

Las briofitas de la actualidad están divididas en tres grupos: las hepáticas, los musgos y los antoceros, y entre las tres cuentan con un poco más de 20 000 especies en todo el mundo. Colombia es el país con el mayor número de briofitas en toda la región andina con 932 especies de musgos, 704 de hepáticas y 13 de antoceros.

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