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De la selva a la cumbre

De la selva a la cumbre

Estos mamíferos se adaptaron a los diversos ecosistemas colombianos.

 

El jaguar (Panthera onca) (1), criatura sagrada para muchas culturas indígenas de América, con su cuerpo fuerte y pelaje manchado, simboliza fuerza y misterio. Este gran felino, amante de la soledad, es un experto cazador al que solo se le ve acompañado cuando es llamado por los rugidos del amor. Las hembras tienen dos o tres cachorros, a quienes cuidan y enseñan a cazar durante dos años, momento en el que ellas retornan a la vida solitaria.

El delfín rosado (Inia geoffrensis) (2) es habitante de los ríos y lagos de la cuenca del Amazonas y el Orinoco. A esta rara especie, inteligente y juguetona, a menudo se le ve nadando en parejas o grupos pequeños, realizando saltos y giros en el agua. Con su nado lento y parsimonioso busca pequeños peces con el radar que tiene ubicado en su cabeza.

La nutria o lobito de río (Lontra longicaudis) (3) es un mamífero acuático ágil y juguetón que habita en ríos y lagos de América del Sur. Su cuerpo alargado, patas palmeadas y pelaje impermeable le sirven para nadar y cazar bajo el agua sus alimentos favoritos: apetitosos peces y crujientes crustáceos.

El oso de anteojos (Tremarctos ornatus) (4), jardinero de los páramos o guardián de las aguas, es el único oso nativo de América del Sur. Con su distintivo pelaje negro con marcas blancas alrededor de los ojos, danza y ruge para conquistar a su pareja, que después de las caricias del amor es la que se ocupa de la crianza de sus oseznos y les enseña sobre la vida de los páramos y los bosques nublados.

El venado de cola blanca (Odocoileus virginianus) (5) corre y salta por las llanuras y bosques bajos de Colombia mientras busca hojas, frutos y brotes tiernos para alimentarse. Este maravilloso rumiante del crepúsculo vive en grupos familiares de hasta 15 ciervos, que se cuidan unos a otros de los peligros de la selva.

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