Desde tiempos muy remotos, los humanos hemos descubierto propiedades terapéuticas en diferentes especies de hongos. Por ejemplo, Hipócrates (el padre de la medicina moderna) utilizaba el hongo leñoso Fomes fomentarius para cauterizar heridas. Más recientemente, en el año 1928, el científico Alexander Fleming descubrió uno de los antibióticos más conocidos e importantes para la humanidad: la penicilina, producida por especies del hongo Penicillium. Existen más de 1000 especies comestibles de hongos. Algunas, como las orellanas y los famosos champiñones, tienen mayores contenidos de proteína que la carne, además de vitaminas y fibras.
Aunque otros no tienen un valor nutricional tan alto, poseen otras características, como sabores y olores que condimentan algunos platos: es el caso del Marasmius perlongispermus, que posee un característico olor y sabor a ajo, por lo que es utilizado como adobo en salsas y ensaladas.
En el pan, las levaduras se alimentan de los azúcares de la masa y producen dióxido de carbono, que forma burbujas y hace que la masa crezca y se vuelva esponjosa. En la cerveza, las levaduras consumen los azúcares del mosto (una mezcla de agua y granos) y producen dióxido de carbono y alcohol, lo que le da su sabor y su burbujeo.
Otras moléculas, como las psilocibinas y las muscarinas, aunque también son tóxicas, producen efectos alucinógenos y han sido utilizadas para rituales por diferentes culturas durante milenios. En la actualidad estas son objeto de estudio por su potencial uso terapéutico en el tratamiento de algunas condiciones mentales y emocionales.


Algunos hongos tienen moléculas tóxicas que pueden causar desórdenes gastrointestinales y hasta la muerte. Ten cuidado.
Los hongos Ophiocordyceps son invasores especiales que pueden vivir dentro de otros animales, como las hormigas carpinteras. El ciclo comienza cuando una espora del hongo se posa en la cabeza de una hormiga y germina, colonizando así sus tejidos internos. El hongo libera sustancias que afectan el comportamiento de la hormiga y la hacen mover de manera extraña, por lo que aquellas son llamadas hormigas zombis. Después de dos o tres semanas, la hormiga deja su nido, sube a una planta, muerde una hoja y se queda aferrada a ella hasta morir. El hongo consume sus entrañas y produce algo similar a un tallo que crece desde la articulación de su cabeza. Este libera esporas que caen sobre otras hormigas, y así se reinicia el ciclo sombrío.

Hormigas fungicultorasAlgunos insectos, como las hormigas, las termitas y ciertas abejas y avispas, son sociales porque viven en colonias organizadas con trabajos específicos. Entre estos insectos sociales, las hormigas cortadoras o arrieras son especiales porque, además de vivir en colonias, cultivan su propia comida.
Las hojas que vemos a las hormigas cargar por largos caminos van directamente hacia el hormiguero, donde tienen un inmenso cultivo de hongos agaromicetos principalmente. Las hormigas cuidan delicadamente su cultivo de hongos y se aseguran de que esté limpio y libre de enfermedades, retiran malezas y aplican antibióticos naturales contra bacterias.
El hongo cultivado alimenta a todas las hormigas y a sus larvas. Cuando una reina joven establece una nueva colonia, lleva consigo un pequeño trozo del micelio del hongo para crear un cultivo en su nuevo hogar.

Por extraño que parezca, algunos hongos son bioluminiscentes, es decir, brillan en la oscuridad. Lo logran gracias a las luciferinas, los mismos compuestos que hacen que las luciérnagas se iluminen por la noche y que algunas criaturas marinas brillen.
La mayoría de especies de hongos son microscópicas y casi invisibles. Sin embargo, algunas, como la roya del café, son responsables de grandes pérdidas económicas en el sector agrícola. Dos de las particularidades de las royas son que en su ciclo de vida utilizan al menos dos especies de plantas diferentes y que cambian las formas y ubicación de las estructuras microscópicas con las que se van dispersando a través de los cultivos.
