Joaquín Antonio Uribe, conocido como el Sabio Uribe, fue un educador, naturalista y escritor colombiano. En sus libros e investigaciones retrata la hierba, las flores, los árboles, los frutos, el bosque, los animales y los astros. Sus relatos abren la mente a nuevas formas de comprender el mundo a través de la curiosidad y el goce infinito que da el contacto con la Naturaleza.

Joaquín Antonio Uribe nació en Sonsón, Antioquia, y desde niño hacía excursiones con mochila, lupa y cuadernos para dibujar plantas y animales y hacer anotaciones. Le preguntaba al papá los nombres de las plantas y los pájaros, y lo ponía en dificultades.
Después de la primaria fue a Medellín a estudiar en la Escuela Normal, para ser lo que siempre quiso: un maestro. Durante años se dedicó a la docencia, y siempre trataba de que sus estudiantes conocieran todo sobre las plantas y las aves. Después estudió Biología y fue profesor de bachillerato, de Botánica, Zoología, Historia Natural y otras materias similares. Joaquín amaba su labor docente, pero también soñaba con explorar su país y descubrir más sobre su biodiversidad única.
En su juventud decidió emprender un viaje por toda Colombia, desde las cálidas playas del norte hasta las frías cumbres de los Andes. Allí pasó horas observando a los animales en su hábitat natural, escribió sobre sus comportamientos, sus costumbres y cómo se relacionaban entre sí.
Le gustaba relatar lo que veía. Lo sorprendían muchas cosas de las plantas: que pudieran sentir, como parece hacerlo la adormidera, que cierra sus hojas cuando las tocan o hay un ruido muy fuerte, y que duerme por las noches. También se maravillaba con las plantas que dan agua al caminante, como las palmas, o aquellas que matan a los insectos, como los sauces. El sabio Uribe escribió mucho sobre animales: las pulgas, los sapos y los peces. Y publicó varios libros, entre ellos uno para niños llamado El niño naturalista, donde describe las plantas, minerales y animales que más llamaron su atención.
A lo largo de sus travesías, Joaquín Antonio Uribe combinó la escritura con el gran amor que sentía por la Naturaleza, y produjo una gran variedad de obras relacionadas con la diversidad colombiana. Él comprendió que cada ser vivo, desde el insecto más pequeño hasta el árbol más alto, desempeñaba un papel vital en el equilibrio de los ecosistemas. Cada criatura y cada planta tenían un propósito y una belleza única.
Así que, si alguna vez te encuentras en un bosque explorando la Naturaleza, o en tu patio trasero mirando las estrellas, recuerda a Joaquín Antonio, el naturalista apasionado que amó y protegió las riquezas naturales de Colombia. Tal vez tú puedas seguir sus pasos y convertirte en un gran naturalista.

Toda esa flora tropical —la más hermosa de la Tierra— producía un armonioso murmullo como el de un pueblo oculto que se agita y rebela bajo el oleaje de las hojas, en el fondo de las cavernas y en la espesura de los árboles.
Joaquín Antonio Uribe
Cuadros de la naturaleza