Las aves evolucionaron a partir de los dinosaurios en un proceso que ha tardado millones de años. Esto fue posible gracias a continuas adaptaciones y cambios en los que, generación tras generación, fueron disminuyendo significativamente su tamaño, modificando sus estructuras corporales y adquiriendo más y mejores plumas. El gigantesco y feroz Tyrannosaurus rex en realidad no desapareció del todo: hoy tenemos a las gallinas, sus descendientes. El hallazgo de diferentes fósiles nos muestra este camino de cambios.
