Las rocas están compuestas de uno o varios minerales y se forman a altas temperaturas en las profundidades de la Tierra. En el ciclo de formación de las rocas también intervienen las altas presiones y el tiempo. Las rocas están en un proceso de transformación permanente que puede durar desde días hasta cientos o miles de millones de años según su proceso de formación. La geología, ciencia que las estudia, las clasifica en tres grupos principales: ígneas, metamórficas y sedimentarias.
Consideradas como la imagen de la fuerza y la solidez, las rocas también experimentan procesos de destrucción y desgaste de larguísima duración. Los terremotos y la erosión producida por el agua, el viento y la exposición al sol las van fragmentando y pulverizando. Lo que conocemos como arena es el resultado de este proceso de desintegración de rocas que tal vez existieron hace 4600 millones de años, cuando se formó la Tierra.
