El fruto es el ovario maduro fecundado que protege a la semilla y facilita su dispersión. Dentro de las angiospermas se pueden hallar diferentes tipos de frutos.
Se caracterizan por que contienen mucha agua, azúcares, vitaminas, minerales y fibras. Los frutos carnosos pueden ser:
Bayas. No se abren naturalmente y contienen muchas semillas. La gran mayoría tienen cáscaras delgadas y blandas, como el tomate o las uvas.
Hesperidios. Son frutos tipo bayas con cáscaras gruesas cargadas de aceites esenciales. En el interior está dividida en paredes que corresponden a la parte jugosa, así como la mandarina, el limón o la naranja.
Drupas. Tampoco se abren naturalmente, y solo tienen una semilla, como el mango o el aguacate.
Pepónides. También son bayas, con varias semillas, pero sus cáscaras son mucho más gruesas y duras, casi acorazadas, y en su interior no están divididas, como la sandía o el melón.

En comparación con los carnosos, los frutos secos tienen bajo contenido de agua, y algunos están cargados de grasas. Muchos sirven de alimento a humanos y animales. Los frutos secos pueden permanecer cerrados o pueden abrirse y liberar las semillas. Existen diversos tipos de frutos secos:
Sámaras. Son frutos alados que tienen una sola semilla y pueden tener una o varias hélices, como el macondo, en el que la semilla puede alcanzar hasta 14 centímetros de largo.
Nueces. No se abren espontáneamente y permanecen cerrados, como el roble.
Aquenios. Característicos de los pastos, pueden ser espinosos, como el cadillo, que se adhieren firmemente a la ropa y al pelaje de los animales para dispersarse fácilmente.
Cápsulas. Hay algunas plantas con cápsulas explosivas, como las de la ceiba bruja o ceiba tronadora, donde cada segmento explota y lanza la semilla a una gran distancia.
Legumbres o vainas. Se abren a lo largo del fruto y en su interior contienen varias semillas, como los frijoles.
