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Los insectos: un universo de formas y funciones

Los insectos: un universo de formas y funciones

Los insectos han estado en la Tierra muchísimo antes de que existieran los dinosaurios. Los primeros insectos aparecieron hace más de 400 millones de años, y eran muy diferentes a los que conocemos hoy en día, eran enormes.

Estos insectos gigantes vivieron asimismo en un mundo muy distinto al nuestro: el clima era mucho más cálido, había más oxígeno en la atmósfera y los bosques estaban llenos de helechos y árboles sin flores, parecidos a pinos. El mundo fue cambiando, y con él los insectos. En general, se hicieron más pequeños, y mientras algunos desarrollaron alas para volar, otros, en cambio, las perdieron.

Los insectos son el grupo más numeroso, famoso y exitoso que ha habitado el planeta. Con su exoesqueleto, una armadura externa de quitina que les brinda soporte y resistencia, estos pequeños alados acorazados han sido los principales habitantes de los ecosistemas terrestres y de agua dulce. Fueron testigos del surgimiento de los vertebrados, la desaparición de los dinosaurios, la proliferación de los mamíferos y la aparición de las plantas con flores.

A donde mires es casi seguro que verás un insecto. ¡Recuerda que estás viendo a un grupo de animales que lleva millones de años sobreviviendo en un planeta cambiante!

 

 

 

La Meganeura monyi vivió hace unos 300 millones de años y sus alas podían alcanzar hasta 75 centímetros de longitud. Se cree que este es el insecto más grande que ha vivido en nuestro planeta, y está muy emparentado con las libélulas actuales.

 

 

 

 

Los insectos en la red de la vida

Temidos por muchos y amados por otros, día a día estos pequeños animales juegan un papel crucial en los ciclos de la vida: airean los suelos al excavar túneles, se alimentan de materia en descomposición y contribuyen al reciclaje de nutrientes. Por ejemplo, ciertas hormigas construyen túneles para guardar las semillas y así mejoran la estructura del suelo; los escarabajos estercoleros transforman el estiércol de otros animales y enriquecen el suelo con nutrientes esenciales. Además, muchos insectos, como abejas, mariposas y cucarrones, sobrevuelan flores y polinizan numerosas especies de plantas, por lo que son vitales para su reproducción. Otros son eficientes depredadores que, como las mariquitas y las mantis religiosas, cazan a otros insectos, y ayudan a controlar plagas que podrían dañar los cultivos.

En Colombia la biodiversidad de insectos es particularmente notable. Las mariposas Morpho, con sus brillantes alas azules embellecen los paisajes. Las abejas sin aguijón, nativas de la región, son polinizadoras claves para muchas plantas silvestres y cultivos. Las hormigas arrieras, aunque temidas por los agricultores, también contribuyen a la dispersión de semillas y la aireación del suelo. Los escarabajos rinoceronte, por su parte, juegan un papel en la descomposición de la materia vegetal muerta, lo que ayuda a mantener el ciclo de nutrientes.

Este gran grupo de seres contribuye al complejo entramado de redes alimenticias que soportan el resto de formas de vida en este hermoso planeta Tierra. Además, son indicadores de aguas puras y suelos fértiles, ya que su exceso o ausencia pueden reflejar la buena o mala salud de los ecosistemas.

Ya sea que se arrastren, vuelen, trepen o se entierren, los insectos hacen su trabajo: mantienen el suelo sano, reciclan nutrientes, polinizan flores y cultivos, y controlan las plagas. Sin ellos, los ecosistemas no funcionarían adecuadamente, y la vida en la Tierra sería drásticamente diferente.

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